martes, 23 de febrero de 2016

Laguna de Rocha.

Laguna de Rocha se encuentra ubicada entre tres localidades echeverrianas, Monte Grande, El Jagüel y 9 de Abril. Como antecedente histórico tuvo tres ingresiones marinas hace 25.000 años en el periodo querandinense y a fines de la era cuaternaria (zona del valle del rio de la  Matanza), los diferentes levantamientos y abajamientos de su formación dejaron salares concentrados que fueron cubiertos por oposiciones geológicas posteriores, al excavar o realizar perforaciones todavía se hallan caracoles y restos fosilizados (una colección de valvas de moluscos de origen milenario fueron donados al Museo “La Campana” en los años 80). En 1536, más precisamente el 15 de junio se libró la batalla más conocida como “Corpus Christi” (primera batalla librada en el Rio de la Plata) llevada adelante por los españoles al mando de Diego de Mendoza (hermano del adelantado Pedro de Mendoza) contra los indios Querandíes de las huestes del cacique Telomian Condie, prueba de ello fue la hoja oxidada de la espada toledana que encontró un peón de la estancia “Los Remedios” a principios de siglo (1900), fue pasando de mano en mano hasta que en 1925 fue subastada y comprada por un anticuario que la dona al Museo Histórico “Brigadier General Estanislao López” de Santa Fe, donde hoy se halla expuesta. La espada perteneció al Capitán español, don Bartolomé de Bracamonte, leyéndose la inscripción de su nombre de un lado y en la otra, la frase latina “Pro Fido et patria” (Por la fe y por la patria). Bracamonte fue mortalmente herido y logró cruzar el actual arroyo Ortega y murió en un campo vecino.
En la zona tuvo el asentamiento de los querandíes, para prueba de ello, en 1982 se encontró cerca de la Autopista Tte. Gral. Pablo Ricchieri, centenares de tiestos, fragmentos de alfarería, puntas de flechas, huesos quebrados y un Real de Plata (moneda hallada en el año 1984) (es un Felipe III acuñado en Potosí, Perú) que según los expertos no pudo ser acuñada antes de 1598 y difícilmente pudo haber llegado al sitio antes de 1600.
El lugar se llamó “Yacimiento Arqueológico Ezeiza” (por la proximidad del Aeropuerto Internacional de Ezeiza). En el Museo Histórico Municipal “La Campana”, se encuentra expuesto en la vitrina, fragmentos de cerámica allí encontrados, mientras parte de lo allí encontrado se halla en depósito para ser estudiado). Para el lado de San Sebastián Este y Oeste de 9 de Abril se halla el denominado “Santuario Querandí” y el sitio llamado “Tres Ombúes (perteneciente a Ciudad Evita del Partido de La Matanza), allí se celebran los ritos de La Chakana (o Cruz del Sur) y el Kapaj Raymy mientras en Laguna de Rocha se celebra la Corpachada (culto a la Pachamama (Madre Tierra)).
En 1861, el viajero ingles Thomas Woodbine Hincliff, quien visitó nuestra región invitado por la familia de Don Tomas Fair, se sorprende por la abundancia de aves laguneras y lo comenta de regreso a su patria en un libro de su autoría llamado “Viaje al Plata en 1861”. “…después de unos pocas millas llegamos a la primera laguna donde hallamos una cantidad enorme de patos y toda especie de aves acuáticas” “Al aproximarnos a otra laguna, la superficie apareció cubierta como con grandes ramos de rosas y al acercarnos más pudimos advertir, para mi asombro y deleite, que estábamos casi encima de centenares de flamencos rosados”.
La “Colonia Escocesa de Monte Grande”, asentada en 1825 en tierras de Lomas de Zamora y Esteban Echeverria, provenientes del puerto de Leith, Edimburgo, Escocia a bordo de la fragata “The Symmetry of Scarborough” traídos por los hermanos Juan y Guillermo Parish Robertson se asentaron en tres estancias: “Santa Catalina”, “Monte Grande” y “La Laguna”, de ello se le debe el cerco vivo que hacían con los talares y aun hoy se pueden divisar algunos relictos de ese viejo cercado. En Monte Grande estuvo emplazada la primera Capilla Presbiteriana Escocesa del Rio de la Plata en 1825 construida por el arquitecto Richard Adams, (hasta hace poco se podían ver los cimientos de dicha capilla, no se sabe su ubicación real pero se presume que podría estar entre el Barrio privado “Los Mirasoles” y el Tala conocido como “El Abuelo” (por ser muy viejo y tener más de 180 años).
Por Decreto Municipal Nº1086 se declaró en 1996, “Reserva Histórica Municipal de Esteban Echeverria” bajo la intendencia de Alberto Groppi.
Por Laguna de Rocha pasaron muchas familias a través de los años que iban a cazar o pasar una jornada de esparcimiento cuando era todo campo pudiéndose zambullirse en sus aguas límpidas de la laguna y hasta del Rio Matanza. Pero todo acabo deteriorándose con la instalación del Aeropuerto Internacional de Ezeiza “Ministro Pistarini” en la década del `40 quien desaguaba sus efluentes cloacales a la laguna y después la instalación del Barrio Uno.
En 1924 se instaló la “Transradio Internacional” que fue inaugurada con la presencia del Presidente Juan T. de Alvear, de allí se realizó la primera transmisión cable-grafica de América Latina.
La laguna fue declarada “Paisaje protegido” en 2008 por la Cámara de Diputados por iniciativa del diputado Walter Martello. En 2012 finalmente la Cámara de Diputados de la Provincia declara por unanimidad como  “Reserva Natural Mixta”.
La laguna de Rocha es un humedal y tiene varios espejos de agua que abarcan 300 hectáreas (solo los espejos), el predio en total eran de 1400 hectáreas originalmente de bosques, pastizales y espejos de agua.
La laguna se halla en la parte más baja de la cuenca Matanza-Riachuelo y es la más baja de todo Esteban Echeverria oficiando de embudo para desaguar las aguas del partido y recibir el torrente de los arroyos Medrano/Ortega, El Triangulo y Guillermina/Rossi. Allí, la laguna oficia de filtro natural para terminar de volcar sus aguas al Rio Matanza, también el humedal regula las inundaciones oficiando de esponja natural.
Los animales que habitan son solo por citar algunos: sapos, ranas, tortugas de arroyo, lagarto overo, falsa Yarará o culebra, coipo o nutria, liebre, langostas, cuis, peludo, vizcacha, comadreja, alguacil, hormiga negra, camuatí (especie de abeja pequeña y negra), abejorros, mientras las aves son: Cigüeña Americana, cisne de cuello negro, jacana, coscoroba, carau, hocó colorado, cigüeña Tuyuyú, carancho, pato barcino, picaflor garganta blanca, tachurí siete colores, pico de plata, federal, pecho colorado, espátula rosada, garza bruja, cuervillo de cañada, gallareta, gallito de agua, becasina, tero real, garza mora, chiflón, pato sirirí, macá, chajá, gavilán, chimango, perdiz, inambú, Martín pescador, cabecita negra, cardenal, carpintero, lechuza, corbatita, jilguero, hornero, chingolo, misto, paloma, monjita, zorzal colorado, tijereta, tordo, pirincho, urraca, ratona, celestino, cotorra o cata, benteveo, chiripepé, milano blanco, taguató, golondrina, boyerito, haciendo el total de aves avistadas de más de 150 especies.
Mientras las plantas son: cardos de castilla, diente de león, Mburucuyá (o Pasionaria), cipela heberti, diversas orquídeas, rosa de rio, talares, eucaliptus, cina cina, cortadera, juncos, ceibo, tasi, espinillo, plumerillo, morera, clavel del aire, algunas autóctonas y otras exóticas y que amenazan el ecosistema por ser invasoras.
Las especies de agua eran: bagre, mojarras, dientudo, pejerrey, sábalo, tararira, palometas, pacucito y muchas especies más.
Bibliografía consultada para esta breve reseña histórica:
Libro: “CONTROVERSIA” (El Combate de Corpus Christi o el Combate del Rio Luján)(1536/1583) de Pedro Campomar (2011).
“El Partido Bonaerense de Esteban Echeverria, su geografía” – Lapso: 1536/2001 de Pedro Campomar (2002).
“HISTORIA del Municipio Bonaerense de Esteban Echeverria” (1500/1583) TOMO I, TOMO II (1584/1889) y TOMO VI (1971/2007) de Pedro Campomar (2006, 2007 y 2008 respectivamente).

Todas las fotos que acompañan esta reseña histórica son propiedad de Jorge Abalo (Fotógrafo y miembro del Colectivo Ecológico “Unidos por Laguna de Rocha” Reserva natural).
















domingo, 14 de febrero de 2016

Leopoldo Mannucci.

Leopoldo Mannucci, fotógrafo afincado en Monte Grande, Ciudad cabecera del partido de Esteban Echeverria, desde 1926.
Leopoldo Mannucci nació en Florencia, Italia, el 15 de noviembre de 1873. Hijo de Luis Mannucci, obrero, y Anunciata Turchi. Llegó a la fotografía como aficionado armándose su propia cámara. Sus ingresos provenían de trabajos realizados en la Compañía Telegráfica de su Ciudad o en una industria química. Su mamá falleció en 1887.
Se casó a fines del siglo y el 1º de octubre de 1900 nació su primer y una hija: Renata. Otra que tuvieron murió siendo pequeña. El 28 de julio de 1902 llegó al mundo otro hijo. En 1907 obtiene un Diploma de Honor en la Exposición Internacional de Torino por una fotografía del Ponte Vecchio y el rio Arno de noche, gana posteriormente otro premio consistente en una artística medalla, obtuvo diploma de honor en la Exposición Internacional de Florencia. La importancia de estos datos radica en que Mannucci se anima a algo más que la fotografía amateur, compite con otros profesionales y es premiado. Con la imagen del puente y el rio que atraviesa el poblado, posteriormente hará un cuadro al óleo, modalidad de la pintura que practica siempre.
Pero en 1907 también le trajo acontecimientos desgraciados: su esposa muere en setiembre, después del parto de Alfredo, su tercer hijo. Tal vez fue la viudez el hecho que le hizo pensar en Cambiar de ambiente. Tal vez ya lo tenía pensado como proyecto familiar. Porque se preocupó por estudiar castellano antes de arribar a nuestro país.
Como tantos otros italianos, hacia fines de 1908 o en los albores de 1908, llego Mannucci al puerto de Buenos Aires con su hijo mayor de la mano. La nena y el bebé quedaron a cargo de los abuelos paternos y de un tutor de nombre Octavio. Se afincó en el barrio del Abasto junto a un cuñado que ya tenía o que pronto instaló una peluquería en la calle Humahuaca o sobre Guardia Vieja. Se empleó en la casa fotográfica R. Monti de la avenida Santa Fe 2492. Luego trabajó en Lutz y Schulz, una importante casa proveedora de insumos fotográficos ubicada en la calle Florida 171.
Recomendado por Lutz y Schulz se trasladó a Pergamino. Su hijo quedó a cargo de tía Adela-hermana de su esposa fallecida-. El 4 de agosto de 1909 contrajo nupcias nuevamente con María Josefa Castillo, una muchacha de 19 años que vivía en la zona rural de Pergamino y que le dio al primer hijo argentino y también, el único nacido en esa localidad: Hugo, quién vio la luz en marzo de 1910. En el acta de nacimiento – la número 78 – dice la profesión de Mannucci: “fotógrafo”.
Asentado en San Cristóbal, provincia de Santa Fe recibe el año 1913. Instaló su fotografía Florencia y permaneció anclado durante 13 años. Su espíritu sociable quedó impreso en la comunidad: socio fundador y presidente de la Sociedad Italiana, representándola, llegó hasta Buenos Aires cuando se inauguró el monumento a Cristóbal Colón en 1920. También fue socio fundador y presidente de la Biblioteca Pública. Como Cónsul Honorario de su país de origen, le correspondió recibir al joven príncipe Umberto de Saboya, cuando llegó a esa ciudad santafesina se pasa hacia San Miguel de Tucumán en 1924.
El ranking de papá Mannucci siguió en ascenso: en 1913 nació Edgardo; en 1915, Guido; en 1926, Dante; en 1919, Leopoldo; en 1922, Alberto y en 1925, Marcelo. Sumo bien. Diez hijos.
De la prole al trabajo. “El fotógrafo antiguo de trayectoria más prolongada” dice el investigador Luis Priamo y continua “firmaba alguno de sus negativos y anotaba la referencia debajo. Era letrista”.
Mannucci llegó a Monte Grande en marzo de 1926. Instaló su foto Florencia sobre la calle Dardo Rocha, frente a la Plaza de la estación de trenes, casi llegando a la esquina de la calle Vicente López. Pronto se le unió Renata al trabajo en el estudio. A veces, también participaba su hijo Guido. En 1928 el panorama cambió. Renata se independiza mudándose a la Capital Federal donde trabajará como iluminadora y retocadora de negativos para las casas Witcomb y Kitzler. Entretanto, Mannucci traslada el negocio a la vuelta de la esquina, en Vicente López 153,  donde funciona hasta la actualidad (1993).
Como todos los fotógrafos de entonces Mannucci realizaba todo: retocaba, revelaba, ampliaba, viraba. Podría afirmarse que contaba con una plaza exclusiva construida en Monte Grande y sus alrededores. Su clientela sólo era disputada por un fotógrafo ambulante que solía apostar su trípode en la plaza de la estación y que se mudaba a la plaza central Bartolomé Mitre cuando se celebraba algún acto importante. Este fotógrafo callejero era italiano y vivía en Temperley, ciudad vecina desde donde venia. En el ramo también se desempeñaba la farmacia del Pueblo que en una publicidad de 1932 anunciaba “Especialidad, perfumería y artículos fotográficos KODAK”. Los otros potenciales competidores podían ser los estudios que funcionaban en Lomas de Zamora, como Fermosilla y Foto Europa.
Mannucci llegó de San Cristóbal con una  carta de recomendación de la Sociedad Italiana, con ella creyó tener abierto el camino de acceso de la misma entidad con sede en Monte Grande. Nunca le respondieron la solicitud de ingreso. Por eso junto a los disidentes de la Sociedad Italiana y de la Sociedad Española fundaron la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, el 2 de julio de 1932. Allí se brindaban servicios médicos y de asistencias varias a socios, pobladores de cualquier nacionalidad. Fue elegido tres veces presidente de la entidad.
En 1932 se produce el nacimiento de su último hijo: Luis.
Alternaba la atención de su Foto Florencia con la responsabilidad como corresponsal gráfico del diario La Comuna a lo largo de la década del ’30. Como fotógrafo policial le competía cubrir el accionar de los agentes de la ley que tenían jurisdicción desde Máximo Paz hasta el Cruce de Lomas.
El grueso de su obra la conforman los retratos. Hoy  en poder de las familias que posaron ante sus cámaras entre 1926 y 1950, periodo durante el cual trabajó. Pero su gusto pasaba por los paisajes y las vistas panorámicas.
Firmaba los negativos con tinta blanca o negra “en ocasiones, las raspaba” recuerda su nieto Alfredo. También firmaba los cartones de soporte con letra blanca.
De 1950 aproximadamente es la última foto que tomó.
En 1951 queda frente al estudio su hijo Hugo y don Leopoldo se retira, como el trabajo crece en Ezeiza se está construyendo el Aeropuerto Internacional y eso acarrea gente y más trabajo, se suma a la atención Leopoldo Hijo.
Murió a los 85 años el 28 de septiembre de 1959.
Extractado y resumido de la historia extensa de: “Apuntes sobre la historia fotográfica del Partido Esteban Echeverría en la Provincia de Buenos Aires: Los fotógrafos Leopoldo Mannucci y Víctor Liñán. (Segundas Jornadas de Historia sobre Monte Grande y su región). A  Ciento Cincuenta años de la llegada de la fotografía a nuestro país. – Patricia Celia Faure – 1993.
PD: En honor a su trayectoria y por ser el precursor de la fotografía en Monte Grande, un Fotoclub lleva hoy su nombre: Fotoclub “Leopoldo Mannucci” de Esteban Echeverría fundado en 1999. Homenaje que se le debe al fotógrafo Orlando Stella  y Profesor de fotografía de la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Esteban Echeverria (EMAO).











domingo, 7 de febrero de 2016

Farmacia Roza.

En 1906, con más precisión el 7 de noviembre de dicho año, se habilitó la primera farmacia que tuvo el pueblo de Monte Grande, cuando aún se dependía de Lomas de Zamora.
Esta farmacia fue regenteada, según consta en el libro primero copiador de recetas (libro que se puede consultar en el archivo del Museo Histórico del Partido de Esteban Echeverría), por el farmacéutico E. Haramboure, quien cubrió un preocupante vacio en nuestro ambiente pueblerino, al punto de solucionar con sus consejos elementales problemas de salud, en consideración a la ausencia de médicos en numerosos kilómetros a la redonda.
Comienza este primer farmacéutico el referido libro copiador de mil folios, asentando la receta inicial con el número cien. Dos días después de la apertura de su negocio anota el  nombre del doctor Esteban Garzón.
Este particular detalle certifica que el mencionado doctor fue el primer médico en atender a los vecinos de Monte Grande y alrededores a principios del siglo actual, figurando en este mismo libro de farmacia y en otros que se fueron agregando, con activa atención de pacientes hasta marzo de 1924.
El 24 de mayo de 1907 se hace cargo de esta farmacia precursora el señor Don Pedro Ventrini, quien se convierte en responsable con su dirección y su firma hasta los primeros días de enero de 1910.
Originalmente instalada en el local de la calle Vicente López y Planes Nº147, esta farmacia se conoció con el nombre de “Del Pueblo”, recordando la gente entrada en años cómo se obsequiaba a los niños y a modo de “yapa” con confites multicolores y libretos de propaganda debidamente ilustrados, conteniendo curiosidades, ideas prácticas, calendario, horóscopo, etc., editados por algún laboratorio de aquella época, como el afamado que elaboraba la estimulante emulsión de Scott.
El 7 de enero de 1910 el señor Ernesto León Picquart adquiere esta farmacia, pasando posteriormente a manos de su hijo Félix Alfredo, recordado profesional que oficiaba como idóneo según en los libros habilitados a partir de julio de 1921.
En 1935 esta antigua farmacia se trasladó a la avenida Leandro N. Alem, esquina Hipólito Yrigoyen, donde aún perdura con otro nombre (Farmacia Roza) y luego de haberla administrado profesionalmente otros farmacéuticos.
Extractado del libro: “Cronología Histórica de Monte Grande y su región” – Tomo II – de Pedro Rubén Campomar Rotger – 1995 – páginas 373 y 374.






viernes, 29 de enero de 2016

La Zaida.


En su remoto historial, que arranca por 1903 cuando el empresario Manuel Cichero le compra una fracción de tierra sobre Dorrego a Don Luis Guillón. La primera construcción era una casa con estructura de madera diseñada por la prestigiosa firma John Wright. Con el paso del tiempo le compra la propiedad a Esteban Seguí en la esquina de Dardo Rocha y Dorrego. Finalmente ocupa toda la manzana. En el lote de Seguí había un chalet inglés, al que su nuevo dueño le introdujo mejoras para trasladarse de la primitiva casa de madera.

En los años 30, la finca parecía un casco de estancia. Tenía cuatro cuerpos de edificios que albergaban hasta una docena de huéspedes, con sus correspondientes dependencias de servicio. Su parque de 120 m2 contenía cocheras para cinco coches, caballerizas con siete caballos y garaje. Había gallineros, variadas especies de conejos, patos y otras aves de corral. Una dependencia se destinó a la guarda de guarniciones y se levantó un cuarto de herramientas y un invernadero.

Además se construyó una casa de verano para la hermana de Doña Corina Pitré, esposa de Cichero, que hoy se encuentra en un terreno lindero sobre la calle Dardo Rocha.

En 1934, Aníbal Cichero Pitré, hijo de Don Manuel, resolvió realizar una importante refacción en el chalet principal. Le encargó la obra nada menos que al arquitecto Alejandro Bustillo. Posteriormente, se encargó una ampliación que quedo a cargo un sobrino del anterior: Ernesto Dickman Bustillo. Durante esta etapa se construyó la piscina con sus correspondientes vestuarios y duchas.

La Zaida en su pleno tamaño de una manzana sobrevivió treinta años más. En 1963, el predio se subdividió y la quinta quedó reducida a un cuarto de manzana con el chalet principal en la esquina de Dorrego y Dardo Rocha.

La Zaida hasta hace unos años atrás, su nuevo propietario había construido sobre la esquina, a un lado de la casona, un paseo comercial. Si bien opacaban la hidalguía de la residencia, los locales fueron construidos con un estilo que sigue las líneas de construcción de la casona.

Actualmente, La Zaida es propiedad de la franquicia de la cadena de restaurantes “La Quintana”, quienes han remozado y tocado parte de su fachada pese a haber una ley que la protegía.

Bibliografía: ANUARIO METRO (2000) Pedro Campomar Rotger

                       “Monte Grande en mis recuerdos y vivencias” de Aníbal Cichero Pitré (1972)




 

domingo, 24 de enero de 2016

El busto de Bartolomé Mitre.

En el año 1921, cuando el país todo, conmemoró solemnemente el centenario del natalicio del Gral. Bartolomé Mitre, Monte Grande rindió su homenaje al prócer incomparable, imponiendo su nombre a la Plaza principal, inaugurando en acto público el pedestal donde debía emplazarse el futuro monumento, que se costearía por suscripción popular.
Una Comisión integrada por vecinos de arraigo de la localidad tomó a su cargo totalizar el homenaje anhelado.
Pasaron algunos años para dar cumplimiento a tan noble cometido, aquella comisión que presidiera el señor Miguel C. Dubarry y que integrara Don Manuel Cichero en la Vicepresidencia: Justo M. Baldasarre, como Tesorero: Alejandro Burone Risso y Pedro Gandulfo, Secretario, acompañados de numerosos vocales.
En ese lapso la plaza fue sometida a importantes modificaciones, con nuevos trazados de caminos y canteros, con consecuencia de ello, aquel pedestal que se había levantado en su momento para apoyar el futuro busto de Bartolomé Mitre, hubo de demolerse, por no  coincidir con la nueva urbanización.
Ardua fue la labor de la Comisión, pero debemos destacar que a pesar de no contar con frondosos recursos económicos logró realizar una meritoria y artística obra. Se impuso de modelo la escultura de Zonza Briano, magnifica realización del genial escultor, donde se plasma a Mitre con líneas esfumadas, en el periodo de su admirable madurez. Arsenales de Guerra “Esteban de Luca”, se hizo cargo de la fundición del busto en bronce, su nuevo pedestal fue ejecutado en granito gris.
Para su mejor emplazamiento se contó con la colaboración desinteresada del gran paisajista porteño de aquel entonces Ing. Benito Carrasco, quien estudiando el panorama, la arboleda, las dimensiones de la plaza y el volumen de la escultura, aconseja ubicarlo en un lugar de sereno recogimiento, no dando frente a ninguna de las calles que circundan y adicionándole un contrafrente de espeso y verde follaje, que indudablemente proporcionaba marco de gran belleza.
El día 11 de noviembre de 1927, a las 15 horas se descubre con gran solemnidad el monumento del venerado prócer en la Plaza que llevaba su nombre, con asistencia de las autoridades municipales, la Comisión organizadora y gran público, este, representando a todas las clases sociales de Monte Grande.
Entregó el monumento el Sr. Miguel C. Dubarry, lo recibe el Intendente Municipal en aquel entonces señor Juan Italiani, pronunciando a continuación una vez corrido el velo que lo cubría, un injundioso discurso el Dr. Miguel Méndez, que por su elocuencia, recuerdo, fue largamente aplaudido por la numerosa concurrencia. Así terminó aquel día, emotivo acto patriótico, que a pesar del tiempo transcurrido retengo en mi memoria. El Sr. Cura Párroco impartió la bendición de práctica acompañado de Don Modesto Sánchez Viamonte que justamente con Enrique Santamarina, eran los dos Presidentes Honorarios de la Comisión Homenaje.

Extractado del libro: “Monte Grande, en mis recuerdos y Vivencias” de Aníbal Cichero Pitré (1972)







domingo, 17 de enero de 2016

Cementerio de Monte Grande.

Cuando nuestros vecinos lograron la autonomía comunal el 9 de abril de 1913, quedaron a cargo de la adquisición de las parcelas para ubicar las dependencias públicas.
Fue preocupación de todos cumplimentar las exigencias de la ley fundacional Nº3.467, en su artículo IV, pero se les otorgó prioridad a tres edificios públicos. La comisaria para controlar el orden, el telégrafo para garantizar la última morada a los fallecidos.
Sobre el cementerio, sabemos que se buscó una fracción de tierra en cierta forma ubicada de manera equidistante con el pueblo de Ezeiza y no tan lejana de Tristán Suarez.
Se adquirieron 24 hectáreas al señor Selín N. Gilly en $38.400.-m/m. c/l. pagándose intereses por un saldo de dinero, por la suma de $1.0004.-m/m. c/l. Por la escrituración se abonaron $233,40 m/m. c/l., a los escribanos Rodríguez, Bortal y Di Ció.
De las 24 hectáreas de tierra, tras algunos cabildeos entre los integrantes de las comisiones fundadoras, se resolvió que al gobierno se le cedieran tan solo 9 hectáreas, pero algo más tarde se aprobó la entrega de 12.
Los vecinos tenían el deseo de fraccionar una parte para obtener el dinero necesario para iniciar la construcción de la municipalidad.
El alambrado del cementerio costó $1.248,87 m/m. c/l El señor Lázaro B. Molinari realizó las mediciones correspondientes y dibujó los planos, donde se incluía una capilla, una oficina para la administración, un pórtico y parte del paredón del frente, donando su labor.
Los gastos que demandaron las obras iníciales de nuestro campo santo echeverriano, fueron del orden de $17.263.-m/m c/l. Los trabajos de albañilería fueron realizados por los señores Juan Farina y Antonio Cozzio.
El 30 de septiembre del citado año 1913 se abrió por primera vez el portal de nuestro cementerio. Por él ingresó el primer cortejo fúnebre…
Ese día se dio cristiana sepultura a la señora Manuela Ortega de Ñánez. Sus restos morales hallaron la paz eterna en la sepultura Nº27, fila 2, tablón 2, de la sección C.


Extractado del libro: “Historia del Municipio Bonaerense de Esteban Echeverría” Tomo III (1890/1916) de Pedro Rubén Campomar Rotger. Página Nº414. 2008.





sábado, 9 de enero de 2016

Monumento a la Madre.

El Club de Leones de Monte Grande, se había formado el 21 de noviembre de 1961, aprobándose su Carta Constitutiva el 11 de abril de 1962. Tiempo antes de lograr su primer aniversario, se evaluaron en el seno de su Mesa Directiva, distintas propuestas, aceptándose durante una “brillante reunión plenaria”, la iniciativa del león Norberto Luis López, basada en levantar un monumento en un espacio céntrico de nuestra ciudad que perpetuará el reconocimiento unánime de la madre de todos.

En un principio, y aprobada la sugerencia del león López, se movilizó todo el club. La primera cuestión fue la de tramitar ante las autoridades municipales un emplazamiento sobresaliente, y ubicar y entrevistar al artista escultor, cuya habilidad en la materia ya se conocía muy bien por ese tiempo.

Entendemos que de esto último se encargo el Dr. Ricardo A. Mari, pues las hermanas de Don Torró Simó, Mercedes y Josefa, mencionan en su correspondencia que, “en 1962 tuvo mucha alegría en hacer un monumento a la madre, y que se lo debió a un doctor que vivía en el miso distrito que él”. Digamos que el profesional de referencia bien pudo ser el directivo de la Junta Fundadora, Dr. Ricardo A. Mari, de profesión odontólogo.

Por otra parte socios del club gestionaron ante las autoridades municipales un espacio céntrico y visible para ubicar el monumento. Por este tiempo estaba a cargo de la administración municipal el señor Antonio Vidal, quien en carácter de comisionado estuvo al frente de nuestro municipio entre el 1º de mayo de 1962 y el 21 de abril de 1963.
Los trámites realizados y lo comprensivo que fue el señor Vidal permitieron obtener un espacio ideal para emplazar el monumento recordatorio y de homenaje “A la Madre”, nada más y nada menos que en la plaza Bartolomé Mitre, la principal de Monte Grande, en el ángulo donde se enfrentan las avenidas Leandro N. Alem y Sofía Terrero de Santamarina, disponiéndose que la figura ya encargada a Don Vicente Torró Simó se ubicara mirando al frente, hacia la estación ferroviaria.

Quedó registrado que, “para la obtención de los fondos requeridos se solicitaron donativos, se realizaron quermeses, festivales y cenas con sorteos de interesantes premios”. La captación fue importante por la entusiasta movilización de todos los integrantes del club, quienes contaron con un positivo apoyo de la comunidad, que desde ya entendió que las madres se merecían todo.
El monumento fue finalmente inaugurado el 21 de octubre de 1962, el “Día de la Madre”. Recordaron los leones que la inauguración consistió en un acto público, con la concurrencia de autoridades de varios clubes y de Gobernación. Gran cantidad de vecinos escuchó con atención las palabras del león Norberto Luis López, autor de la iniciativa, quien elogió la magnífica escultura, “la primera obra leonistica que simbolizaba el sublime amor del ser que nos dio la vida”.

En el acto inaugural: “el intendente municipal, señor Antonio Vidal, autoridades comunales, eclesiásticas, miembros directivos y representantes de instituciones de bien público y vecinos del partido”.
“Se depositaron ofrendas florales y se rezó una oración a cargo del Rvdo. Padre Eustaquio, del Colegio Euskal Echea de Llavallol, actuando el coro de niños de la Parroquia Inmaculada Concepción de Monte Grande”.

La Junta Directiva Fundadora (1962-1963) del Club de Leones de Monte Grande se conformó con los señores: Adalberto H. Graavenhor, Simón R. Glas, Ricardo A. Mari, Alfredo M. Lasalle, Carlos A. Azcueta, José Mario López, César Neustadt, Héctor Julián Lima, Carlos Munek Hansen, Jorge B. Martínez, Pedro H. López, Aristóbulo Gerez, Rodolfo  Peñaloza, Ricardo Juncal, Fernando Akselrad, Norberto Luis López, Roberto Galliani, Carlos Siciliano, Luján Torres y Alberto Rico.

Nuestro escultor nació en Onteniente, partido judicial de la provincia de Valencia (hoy Comunidad Autónoma de Valencia), España, que comprendía los ayuntamientos  de Angullent, Ayelo de Malferit, Bocairente, Fuente de la Higuera y el citado Ontinyent, al decir de los valencianos, el 13 de septiembre de 1906.

Un 22 de marzo de 1985 dejó de existir un poco antes de la medianoche a la edad de 79 años. Cuando murió, los médicos confirmaron que bien sabían que tenía cáncer, un maldito mieloma múltiple.

Extractado de una obra más extensa del libro:                                               

“Vida y obra del escultor Vicente Torró Simó 1906/1985” de Pedro Rubén Campomar Rotger (2008)